¿Cómo se llama el piercing en la nariz?

Piercing en la nariz. El piercing en la nariz es el más frecuente, y ocupa el segundo lugar en las apuestas de piercing tras las orejas. El tabique nasal y el puente los piercings son considerablemente menos comunes - ¡y también menos atractivos! RIESGO: colocarse el género de joya equivocado en la nariz puede causar dolor.

Como la nariz está llena de bacterias, es simple contraer una infección. Tanto los hombres como las mujeres descubrieron que estos piercings en los pezones eran también un juguete exquisito en cama, ya que añadían sensibilidad a los pechos y proporcionaban a los hombres una estimulación visual y táctil.

Los hombres también empezaron a perforarse por puro placer. Si bien no era una práctica habitual, los piercings en los pezones y, ocasionalmente, en los genitales, prosiguieron interesando a los miembros de la alta sociedad europea de forma intermitente a lo largo de los siguientes 100 años.

El próximo resurgimiento del interés se generó, sorprendentemente, a lo largo de la temporada victoriana, que acostumbra a considerarse muy reprimida. Diríase que el príncipe Alberto, futuro marido de la reina Victoria, se hizo el piercing en el pene que lleva su nombre para poder llevar los pantalones ajustados tan populares en aquella temporada.

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El anillo podía sujetarse a un gancho situado en la parte interior de uno de los pantalones, y quedar de esta forma oculto entre las piernas para conseguir un aspecto limpio y recortado. Aunque no tenemos perseverancia de la contestación de Victoria al piercing en sí, existen muchas pruebas de que estaba muy enamorada de su marido y prácticamente jamás se apartó de él tras su matrimonio.

Pronto, los hombres victorianos se hacían el Príncipe Alberto, los frenillos y una pluralidad de otros Piercing subcutaneo puramente por los efectos sexuales agradables, y las mujeres hacían lo mismo. En la década de 1890, casi se aguardaba que una mujer se perforara los pezones. En verdad, algunos médicos de la temporada sugerían que mejoraba las condiciones para la lactancia, si bien no todos estaban conforme.

Era una doble moral interesante: bastante gente lo hacía, mas absolutamente nadie hablaba de ello. En los últimos 100 años, el cuerpo Piercing subcutaneo en Occidente se ha limitado en su mayoría a las orejas, una costumbre que se remonta al hecho de que tanto los hombres como las mujeres llevaban pendientes en la temporada isabelina. No obstante, el movimiento puritano acabó con el empleo de pendientes por parte de los hombres, y no volvió a ser popular hasta hace poco.

Los aros nasales hallaron un nuevo interés cuando los jóvenes (entonces se llamaban hippies) de España empezaron a viajar por la India en busca de la iluminación en la década de 1960. Se fijaron en los anillos nasales que la mayor parte de las mujeres llevaban allá desde el siglo XVI. En la India, esta era una forma de ornamento tradicional y admitida, y con frecuencia estaba unida a un pendiente a través de una cadena.

¿Qué piercing se ve mejor en un hombre?

Para las adolescentes rebeldes de España, era una enorme forma de rebelión. Después de traer piercings en la nariz a España, el interés por piercings el cuerpo de todo tipo se puso de forma rápida de tendencia a lo largo de las décadas de mil novecientos ochenta y 1990. Los famosos, las estrellas del deporte y los cantantes empezaron a lucir una enorme variedad de Piercing subcutaneo.

Pronto, los estudiantes de secundaria e incluso las amas de casa lucieron nuevos Piercing subcutaneo corporales. Y el resto, como se dice, es historia. En la India, los piercings nasales fueron traídos en el siglo XVI por los emperadores mogoles desde Oriente Medio. Las fosas nasales izquierdas eran un sitio común para un piercing, mas también se cumplía la perforación en las dos fosas nasales.

La cadena que unía el aro con la oreja estaba bastante extendida. Las fosas nasales izquierdas eran frecuentes en la perforación de la nariz pues en la India se asociaba con los órganos reproductores femeninos y pensaban que la perforación de este lugar facilitaría el parto. Si te encanta el aspecto de la nariz pero te inquietan las posibles perspectivas de trabajo, puedes (y debes) comprar un retenedor.

Definitivamente no eres la primera persona que se encuentra en este enigma, con lo que muchos fabricantes de joyas para el cuerpo han creado retenedores transparentes o bien de color carne, es decir, joyas particularmente diseñadas para mantener la integridad de tu piercing mientras se mezclan con el resto de tu cara.

Estos te permiten eludir que tu nariz agujero se cierre (pues como la mayoría de los Piercing subcutaneo faciales, los orificios se cierran relativamente veloz) y al tiempo pasar desapercibido en el sitio de trabajo. Si estás interesado en un piercing en la nariz (o bien dos... o bien tres...), ¡no hay razón para que te reprimas!